Tres ensayos para una fuga

Cuando tuve mi primer acercamiento a la pintura geométrica, sentí la necesidad de hacer una construcción que me remitiera a algo conocido, o algún tipo de transformación que sirviera de anclaje o traducción para aquello que se me presentaba frente a los ojos.

¿Cuáles son los filtros necesarios para abordar los desafíos de lo abstracto y lo geométrico? ¿Serán realmente necesarios?

En esta exposición se presentan trabajos recientes de tres grandes artistas herederas de una gran escuela que se desarrolló en nuestras tierras, de las manos de grandes e inquietos buscadores de un nuevo idioma, diferente y disruptivo en el viejo continente.

En “Tres ensayos para una fuga”, existe un hilo conductor que atraviesa el lenguaje presente en cada una de las obras, generando un diálogo en común dentro de un contexto diverso, donde se comunica con el mismo idioma y distintos matices, sin tensiones ni disrupciones.

Cristina Hauk, presenta sus pinturas de factura impecable y condición para tener identidad cinética, la artista juega sobre colores y vibraciones de luz, fórmula plástica para crear el movimiento en una dimensión, y que Hauk maneja con comodidad y pericia, nos recuerdan y continúan la gran herencia recibida en nuestro país de los maestros geométricos y cinéticos europeos siendo reinterpretados con maestría en exponentes latinoamericanos como Cruz Diez y Tomasello.

Josefina Fossatti, con su obra reciente de la serie “Situaciones”, obras de pequeño y medio formato, nos propone una geometría sensible donde claramente ancla en su pintura la plástica con sutileza visual y al mismo tiempo no abandona los planos en tensión, típicos de la pintura geométrica, y donde conviven en perfecta armonía. En el mismo campo con soporte sobre tela o papel logra un resultado donde se advierte en primera instancia un camino de repeticiones como un tramo visual donde se aprecia un momento que no tiene principio o fin.

Cecilia Soldano, apela a los orígenes de la geometría en el universo, incorporando imágenes sagradas y círculos megalíticos prehistóricos de origen celta que auguraban la conexión del hombre con los astros, y la gran búsqueda de respuestas fuera del ámbito terrenal, que en muchos casos persiste al día de hoy como una gran alegoría visual a la condición humana. Soldano, nos propone a través de su obra recordar quienes somos.

Reunidas las tres artistas con sus obras, crean tanto una nueva obra como un nuevo idioma que inspira a recorrer y decodificar esta exposición.